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LA
HISTORIA
En la Edad Media, cuando la magia aún se practicaba en
Inglaterra, vivió el Rey Cuervo, el más grande de
todos los magos. Tiempo después, a principios del siglo
XIX, la magia ha sido completamente olvidada
y la leyenda del rey mago del Norte apenas la conocen unos pocos
caballeros dedicados al coleccionismo y el estudio de los antiguos
libros de hechizos. Hasta el día en que el esquivo señor
Norrell, de Hurtfew Abbey, hace que las piedras de la catedral
de Cork hablen. La noticia del retorno de la magia se extiende
como la pólvora y el señor Norrell, convencido de
que debe poner la práctica de la magia al servicio del
gobierno en la guerra contra Napoleón, se traslada a Londres.
Allí conoce al joven Jonathan Strange, un brillante y voluntarioso
mago, y después de superar algunos recelos, consiente en
acogerlo como discípulo.
En
una época en la que sólo los charlatanes y los embaucadores
se hacen llamar
magos, Norrell y Strange se ponen al servicio del Gobierno de
Su Majestad con
objeto de limpiar el buen nombre de la magia, a la que consideran
una ciencia seria. Bajo las órdenes de Wellington, realizarán
decenas de prodigiosos
actos, modificarán la geografía o jugarán
con los fenómenos atmosféricos, y con
ellos lograrán burlar a las tropas francesas tanto en alta
mar como en el campo
de batalla. Su éxito es tal que muy pronto se los consultará
sobre todo tipo de
problemas: desde la curación de la locura del rey Jorge
III hasta la mejor
venganza para amantes despechados. A su paso encontrarán
amor y muerte,
portentos y crueldades, suspense y sorpresas, pero el camino de
la gloria los
acercará irremediablemente al abismo y sufrirán
las consecuencias de la rivalidad y la ambición, por las
que pagarán un altísimo precio.
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