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© Miriam Berkley
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ENTREVISTA
CON LA AUTORA
¿Cómo fue la génesis
de Jonathan Strange y el señor Norrell?
Siempre, desde que era niña, he adorado los libros que
hablan de magia. A comienzos de los años noventa, estaba
escribiendo una novela de detectives y tuve que abandonarla
porque no conseguía evitar que se infiltrase en la historia
una atmósfera extraña, fantástica y ligeramente
surrealista, nada adecuada para ese tipo de novela. En aquella
época estaba enseñando inglés en Bilbao
y contraje un virus cuya curación requería mucho
descanso. Así que compré El señor de
los anillos y volví a leerlo. Y, tan pronto terminé,
lo leí de nuevo. Me capturó de tal forma que cuando
finalmente lo dejé ya había tomado la decisión
de escribir una novela sobre magia y fantasía.
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En
Jonathan Strange y el señor Norrell, usted crea una
historia alternativa de Gran Bretaña en la que la magia desempeña
un papel fundamental. ¿Están los personajes de Jonathan
Strange, Norrell y el Rey Cuervo inspirados en alguna figura histórica?
La génesis del Rey Cuervo es un poco extraña. En la
trilogía de Historias de Terramar, de Ursula Le Guin,
hay un mago
sin nombre. Y justo al final de El señor de los anillos
aparece un mago que viene de Mordor y tampoco nadie sabe su nombre
porque él mismo lo ha olvidado. Decidí que yo también
incluiría en mi novela un mago sin nombre, pero no comprendí
hasta muy tarde lo que eso significa. Cuando quise darme cuenta,
mi personaje tenía más nombres que todos
los demás juntos: el Rey Cuervo, John Uskglass, el Rey Negro,
el Rey del Norte y otro apelativo que sólo las hadas
y los duendes saben pronunciar.
Respecto a Jonathan Strange no está inspirado en nadie en
particular, aunque quizá posea un ligero toque de lord Byron.
Y en cuanto a Norrell, la única persona a quien se parece
es a mí. Ambos compartimos la afición a quedarnos
en casa, rodeados de libros y sin contestar las llamadas.
Me pareció que la mejor manera de que la descripción
de la magia resultara verosímil era haciéndola ligeramente
prosaica, difícil y decepcionante, nunca tan maravillosa
como la imaginan los demás personajes. Como dice alguien
en la novela: «¡Magia! ¡No me hablen de magia!
En la magia, como en las demás cosas, todo son inconvenientes
y desengaños.»
Es una frase clave. |
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¿En
qué grado son fieles sus descripciones de las guerras napoleónicas
y de la política inglesa de aquella época?
He dedicado mucho tiempo y esfuerzo a investigar los
detalles exactos de las batallas y de la gente que participó
en ellas,
así como la historia política. Sabía que
cuanto más reales fuesen estos detalles, más real
parecería la magia que describo. Pero, a veces, en el proceso
de escribir ocurren cosas asombrosas: sucesos que el mundo te
ofrece como pequeños regalos mágicos. Así,
en Jonathan Strange y el señor Norrell, Strange
conoce a lord Byron y, mientras investigaba, descubrí
que poco después de la fecha en que ambos personajes se
conocen en la ficción, Byron empezó a escribir realmente
un poema sobre un mago.
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Algunos
críticos han calificado Jonathan Strange y el señor
Norrell como un Harry Potter para adultos. ¿Qué
opina sobre ello?
Cuando empecé a escribir Jonathan Strange y el señor
Norrell, pensaba que era la única persona adulta obsesionada
con los magos y la magia. Entonces estalló el fenómeno
Harry Potter y el mundo cambió. Yo no creo, sinceramente,
que pueda existir un Harry Potter para adultos. Harry Potter es
un fenómeno único: llega a la imaginación y
al corazón de los niños y los hipnotiza. A mí
me encantaría que mi novela tuviera ese efecto sobre mis
lectores, pero a los adultos les cuesta mucho desconectar sus facultades
críticas y dejarse arrastrar por una historia. Lo que sí
ha mostrado Harry Potter, y le estoy muy agradecida por ello, es
que existen miles de adultos que aman las historias sobre magos. |
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¿Cómo
es su método de trabajo?
Escribo en un estado de conciencia casi impresionista. Durante semanas
o meses elaboro una historia o un capítulo a partir
de frases o de trozos de diálogo. Es como tomar dictado a
alguien que está en otra habitación. Sólo oigo
fragmentos de lo que está diciendo, así que tengo
que volver una y otra vez sobre lo que he oído hasta completarlo. |
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¿Qué
está escribiendo ahora?
Ahora que los caminos mágicos vuelven a estar abiertos tengo
un pequeño problema: qué hacer con ellos. No creo
que mi próxima novela sea una continuación de Jonathan
Strange y el señor Norrell en el sentido estricto. Se
desarrollará en la misma época, principios del siglo
XIX, pero habrá nuevos personajes y
bajaré un poco el nivel social: Strange y Norrell son ricos,
mientras que los nuevos protagonistas tendrán que luchar
para sobrevivir. Eso sí, habrá más sobre el
Rey Cuervo y sobre cómo la magia evoluciona en Inglaterra. |
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