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Cuando
en 1999 publicamos Harry Potter y la piedra filosofal,
el primer volumen de la serie de J.K. Rowling, Salamandra
apenas tenía en su catálogo libros juveniles. Éramos
los orgullosos editores de El Principito, de Antoine
de Saint-Exupéry, algunos jóvenes lectores
ya nos conocían por los libros de L.M. Montgomery,
en especial el clásico Ana, la de Tejas Verdes,
y habíamos tenido un primer éxito con la
publicación de Babe, el cerdito valiente,
de D. King-Smith.
La popularidad de Harry Potter nos animó a ampliar nuestro catálogo
juvenil, aunque siempre respetando la filosofía de Salamandra: ser
muy selectivos a la hora de escoger los títulos, apostar solamente
por aquellos con los que nos sentimos identificados y cuidar al máximo
las ediciones.
Hoy, con más de 70 títulos publicados, podemos constatar que nuestra apuesta
ha sido un rotundo éxito.
Contamos con autores de gran calidad y
prestigio internacional, como Eva Ibbotson, Peter Dickinson, Neil Gaiman
y Bjarne Reuter en narrativa juvenil. La serie de Misterios Romanos de
Caroline Lawrence, protagonizada por cuatro niños en la Roma antigua,
tiene cada día más seguidores. Y el simpático hámster
Freddy, del autor Dietlof Reiche, ha conquistado a grandes y pequeños.
Nuestras lectoras adolescentes y, en más de un caso, sus madres
disfrutan con los diarios de Georgia Nicolson, esa chica sin pelos en la
lengua creada por Louise Rennison, que describe con mucho humor los altibajos
de su día a día.
Entre los libros publicados en los últimos meses destaca La espada de fuego, de la apasionante serie del Reino de las Tierras de Hielo, así como El misterio de la casa Robie, segunda aventura detectivesca de los protagonistas de El enigma Vermeer, y la premiada Tobi Lolness, la historia inolvidable de un niño que vive en lo alto de un árbol.
El crecimiento del catálogo juvenil
de Salamandra ha sido firme gracias, sobre todo, al apoyo de nuestros jóvenes
lectores, que han hecho suyo nuestro sello. |